CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
Un estudio sobre caparazones fósiles revela diferencias entre tortugas del Cretácico patagónico
Un equipo de investigación del CONICET analizó la microestructura ósea de cuatro especies del género Prochelidella y detectó diferencias vinculadas con su crecimiento e historia de vida.
Un equipo de investigación del CONICET realizó por primera vez un estudio paleohistológico —un análisis de los tejidos biológicos— de restos fósiles del caparazón de cuatro especies de tortugas del suborden Pleurodira, también conocidas como “tortugas de cuello lateral” por la forma en que retraen su cabeza. El trabajo, que analizó muestras de diversas cuencas de la Patagonia argentina, busca comprender la variación en la microestructura ósea para reconstruir la historia de vida de estos reptiles.
“Las tortugas del suborden Pleurodira son exclusivas del hemisferio sur y son todas de agua dulce (acuáticas continentales). Actualmente, están representadas principalmente por tortugas de Sudamérica, África y Australia. Dentro de este grupo se encuentran las familias Chelidae (tortugas de agua), Pelomedusidae (tortugas de lodo o fango) y Podocnemididae (tortugas de patas con armadura). En nuestro estudio nos enfocamos particularmente en la familia Chelidae y en el género Prochelidella, que representa el género más antiguo de Pleurodira”, comenta Marcos Jannello, investigador del CONICET en el Instituto de Evolución, Ecología Histórica y Ambiente (IDEVEA, CONICET-UTN).
Las muestras analizadas corresponden al período Cretácico (145–66 Ma), una época de profundas transformaciones ambientales y biológicas: “En tierra había una enorme diversidad de dinosaurios, además de cocodrilos, lagartos, serpientes, mamíferos primitivos, pterosaurios y, por supuesto, tortugas. Además, durante el Cretácico se produjo una importante expansión y diversificación de las angiospermas, es decir, las plantas con flores. Al mismo tiempo, continuaban siendo importantes las coníferas, los helechos y otros grupos vegetales”, comenta el científico. “En Sudamérica y, particularmente, en la Patagonia, existían diferentes ambientes continentales, incluidos sistemas fluviales, lagos, llanuras de inundación y ambientes volcánicos. Estos ecosistemas estaban habitados por una fauna muy diversa”, agrega.
Al examinar la microestructura de las placas costales de las cuatro especies de tortugas del suborden Pleurodira: Prochelidella portezuelae, Prochelidella cerrobarcinae, Prochelidella palomoi y Prochelidella buitreraensis, los científicos descubrieron variaciones significativas en la organización de los tejidos. “En nuestro caso, la paleohistología nos permitió detectar grandes diferencias internas entre especies de Prochelidella que no eran evidentes cuando observamos solamente la forma externa del caparazón”, destaca Jannello.
El estudio puso en evidencia que, aunque las cuatro especies presentan una organización general del hueso del caparazón bastante similar, existen diferencias importantes en su microestructura ósea, principalmente en el grado de compactación del hueso; la organización y vascularización de las cortezas externa e interna; el desarrollo del tejido óseo esponjoso; y la cantidad y distribución de las líneas de crecimiento detenido (LAGs), que fueron muy abundantes.
“Un resultado particularmente interesante de nuestro estudio fueron las diferencias en el número de LAGs entre especies. P. cerrobarcinae presentó el mayor número, con hasta trece LAGs, mientras que P. buitreraensis y P. portezuelae presentaron hasta ocho y P. palomoi, alrededor de cinco. También encontramos diferencias en la compactación. P. portezuelae, por ejemplo, presenta una microestructura particularmente compacta, mientras que P. buitreraensis presenta zonas con mayor desarrollo de hueso esponjoso”, detalla el científico.
Asimismo, Jannello destaca que estas diferencias indican que no todas las especies tenían exactamente la misma historia de crecimiento ni necesariamente enfrentaban las mismas condiciones ambientales o funcionales, a pesar de pertenecer al mismo género.
El equipo también contrastó los resultados con otros taxones emparentados, como Mendozachelys wichmanni, Rionegrochelys caldieroi y Linderochelys rinconensis. “Comparar Prochelidella con otras tortugas relacionadas nos permitió determinar qué características son propias de estas especies y cuáles forman parte de un patrón más general dentro de las tortugas pleurodiras. Esto, al mismo tiempo, nos da información y nos plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿por qué esta tortuga es así? Además, permite poner la diversidad histológica de Prochelidella en un contexto evolutivo más amplio y evaluar qué información puede aportar la microestructura ósea para comprender la evolución de las tortugas pleurodiras. En definitiva, no estudiamos solamente cómo era el hueso, sino qué nos puede contar ese hueso sobre la evolución, el crecimiento y la historia de vida de estas tortugas en este período particular”, concluye.
Referencia bibliográfica:
Juan Marcos Jannello, Ignacio Jorge Maniel, Marcelo Saúl de la Fuente, Leonardo Sebastián Filippi, Microstructure bone diversity on the oldest Pan-Chelidae turtles (Testudines: Pleurodira): understanding shell paleohistological variation and life history of Prochelidella spp., Cretaceous Research, Volume 189, 2027, 106464, ISSN 0195-6671. https://doi.org/10.1016/j.cretres.2026.106464.





